Un conjunto de documentos escritos a mano ha expuesto la cruda realidad de los menores bajo custodia federal. Estas cartas de niños en el ICE, obtenidas y publicadas por el medio de investigación ProPublica, ofrecen un vistazo poco común y perturbador a las vidas de los infantes atrapados en la reciente ola de detenciones migratorias en Texas. Los manuscritos, redactados por menores de entre 5 y 14 años, describen meses de confinamiento, falta de educación y una profunda desesperación.
Desesperación y falta de salud en las cartas de niños en el ICE

En el centro de detención de Dilley, donde más de 750 familias permanecen recluidas, los testimonios escritos reflejan una crisis de salud mental. Ariana, de 14 años, describe un entorno donde «lo único que sientes es tristeza y depresión», mientras que otros menores relatan enfermedades recurrentes. Según las cartas de niños en el ICE, la atención médica es insuficiente; Ender, de 12 años, denunció que ante cualquier dolencia la única respuesta del personal es «beber más agua», sugiriendo incluso que el suministro de agua del centro podría estar enfermando a los internos.
La nostalgia por la vida escolar y los amigos es un tema recurrente en estos escritos. Susej, una niña venezolana de 9 años que lleva más de 50 días detenida, expresó su malestar por el tiempo excesivo de confinamiento. Muchas de estas familias ya residían en Estados Unidos desde hace años antes de ser arrestadas por las autoridades migratorias bajo la actual administración.
Respuestas oficiales frente a los testimonios infantiles
A pesar de la contundencia de las cartas de niños en el ICE, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) sostiene que los detenidos reciben atención médica adecuada, alimentación y educación. Por su parte, la empresa CoreCivic, encargada de operar el centro de Dilley, asegura cumplir con múltiples niveles de supervisión. Sin embargo, los dibujos de rostros solemnes y los ruegos de «por favor, sácame de aquí» contradicen las versiones oficiales de bienestar.
Este reporte ha generado una nueva ola de críticas sobre el impacto a largo plazo de la detención familiar.
FUENTE: Propública
